España, camisa blanca….

Publicado el por javierfurio | Sección Noticias.

chorizo

chorizoHay quien dice y no le falta razón, que el problema de ésta, nuestra España – porque se sigue llamando así, España y es nación soberana, nada multipluridad confederativa de váyase Ud. a saber- reside en nuestra propia idiosincrasia de españoles, es decir, que si fuésemos suecos o suizos, otro gallo cantaría. También hay quien dice que es tierra de ladrones y ahí si que clavo los pies. España no es un país de ladrones, pero amamanta a muchos chorizos. Y bien vale dejar clara la diferencia. Un ladrón no mueve un pelo si no es por un buen botín. Planea el acto y lo lleva a cabo a ser posible, de forma discreta. Nunca entrará a robar a casa de un pobre porque no le sale rentable el riesgo.

Otro cantar es el del chorizo que entra a puerta abierta y se juega la cárcel por 100 euros miserables, dando sustos de muerte y causando estropicios. Y de esos también andamos sobrados. ¿Quién no recuerda los 800,000 puestos de trabajo prometidos con chaqueta de pana?. Son los mismos que expoliaron el holding Rumasa, y que a toro muerto nos ha salido por una billonada. Yo no se Uds. pero yo sí recuerdo que el récord de ratio de interés hipotecario lo estableció el “amigo de los obreros”. Yo sufrí un 25%………….

Soy el primero en reconocer que Aznar tendría que haber pagado la boda de su hija, como un españolito más, que la niña será princesa en su casa, pero no lo es de todos los españoles. Y que Este señor sufrió del mismo mal que sufre cualquier español cuando le prenden galones. Y si no, fíjese más de uno en lo que se crece el vecino de enfrente cuando le toca la presidencia de la finca. Ciertamente, podríamos haber pasado sin los últimos 4 años peperos.

Ahora vivimos gobernados por unos señores que, con los cadáveres aún calientes de 200 españoles, asesinados por esa gente tan maja que el gobierno defiende y subvenciona, rasgaban sus vestiduras reclamando culpables a los 45 minutos de la primera explosión, y dimisiones a la hora y media. Y los tontos de las narices, apuntaron a ciegas y así les fue.

Yo he sido testigo de cómo se exigió nuevas elecciones en el caso de que el PP renovase el cargo apoyado por el voto de muchos españoles. Y de las “improvisadas caceroladas” durante la noche de reflexión. He visto convertirse las viviendas sociales en “soluciones habitables” y cómo se venían abajo los edificios allá por donde se excavaba el AVE.

Y así, mientras dábamos palmaditas en la espalda a los franceses, quienes asustados por la magnífica labor a nivel de política inmigratoria, intentaron asesorarnos, dado que nos llevan más de 50 años de diferencia en el tema, el Estado nos vende que la inmigración está reglada, que los trabajadores son necesarios para puestos que el español no quiere hacer y para que tengan hijos, que además de vagos, nos hemos vuelto mansos. Ah. Y que nosotros también inmigramos a Alemania y eso.

Vayamos por partes, talentoso señor. Nosotros, el españolito patrio, sí queremos realizar el trabajo que están haciendo estos señores. Pero con contrato, como marca la ley. Y en condiciones laborales dignas, con los sueldos estipulados por la misma ley. Llámenos señoritos si quiere, pero eso de vivir 8 familias en un chamizo, cobrando 300 € al mes, pues no nos va. Lo de los hijos, hay que tener cuajo para mentarlo. Las mismas leyes sociales convierten la paternidad en una sentencia. Y dado que la cosa va sobre el 70% de divorcios, a ver quien se anima, majete.

¿Quiere más datos?. ¿Adivina que ha vuelto a ocurrir con las hipotecas?. A este paso, la gente va a pensar que los socialistas a los únicos amigos obreros que tienen son los que les construyen los ranchos.

Miren, señores del pueblo. El crecimiento negativo no es verdadero ni es falso. No existe. Más cosas. Con los terroristas y secuestradores no se negocia. Menos palmaditas espalderas a los vecinos gabachos y más tomar nota. Cuando los piratas ven un barco galo, huyen. Cuando ven a uno español, esperan a que sea primeros de mes para que el rescate sea más alto.

Ah. Y comparar a los españoles a los que el hambre les incitaba a aceptar contratos laborales en la Alemania de la postguerra, con la gran juerga tropical y loca algarabía que tenemos por política de inmigración, es un insulto a la memoria de unos y a la inteligencia de todos.

Para empezar, todo trabajador que optase a uno de esos contratos era examinado con lupa. Certificados de penales, laborales, recomendaciones hasta del cura del mísero rincón del que trataba de huir. Contaban con pasaportes especiales válidos únicamente para el recorrido. Viajaban en autobuses y trenes muy, muy controladitos. Y tenían que saber un mínimo de alemán. Por supuesto, limpitos, aseados y muy discretos.

Una vez allí, se les obligaba a sindicarse, a pasar por controles sanitarios y demás lindezas. Y a trabajar. Cuidadito con mover un dedo fuera del tiesto que volvías a casa, previo paso por los calabozos de Plaza del Sol. Y un día antes del fin del contrato, ya iban a buscarles para subirles al autobús e vuelta, salvo renovación del contrato.

Y como telón de fondo, los mismos políticos –todos, no se salva ni uno- que se subieron un 17% el sueldo antes de golpearse el pecho y decir que igual se lo congelaban ellos también, optan por incrementar el IRPF, congelar el sueldo de funcionario –funcionario base ¿Hay que aclararlo?-, subir el iva y retrasar las jubilaciones, mientras su jefe pasea a las niñas por la Casa Blanca, al estilo Familia Adams.

Y no deja de tener coherencia la cosa. A saber. Destruimos el entorno familiar, ofrecemos una educación a nivel de Zambia, arrasamos el mercado laboral, elevando al papel de dioses sociales al Dioni por chorizo y a la Belén Esteban por …..sus labores, que oyes, que las hay que han acabado con título nobiliario y todo, mañoseando, mañoseando. Se agita un poco y la gente se lo cree todo todito por infumable que sea.

Cosas veredes, amigo Sancho.

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