Existen muchas razones por las que se fingen los orgasmos. No tienes un buen día, pero al llegar a casa accedes a mantener relaciones con tu pareja para que no se moleste. En ese momento solo deseas que la cosa termine cuanto antes. Entonces, lo finges, logras que se excite más y finalice con rapidez. También puede suceder que estás con ánimo de tener relaciones sexuales, pero sin saber por qué, la cosa se tuerce y sabes que no vas a conseguirlo. Una vez más finges para no herir a tu pareja.
¿Está mal fingir?
Cuando se trata de situaciones muy circunstanciales y sabes que la cosa no va a tener más trascendencia, no está mal. Es un modo trivial de salir del paso. La cosa se convierte en un problema cuando los finges en repetidas ocasiones. Porque desorientas a tu pareja que cree estar actuando correctamente, condenándola a no aprender nunca cómo hacerte bien el amor.
¿Quién finge más, los hombres o las mujeres?
Hasta hace poco se creía que sólo las mujeres fingían los orgasmos (entre un 74% y un 86% dicen haberlo hecho en alguna ocasión). Se pensaba que a los hombres les era casi imposible hacerlo porque sus orgasmos iban acompañados siempre de algo tan evidente como la eyaculación. Pero, para sorpresa de todos los hombres también pueden fingir.
Según diferentes investigaciones, entre un 13% y un 20% de los hombres afirman haber fingido un orgasmo alguna vez. No es poco.
Ellos lo hacen en menor número que ellas. Pero, para la creencia común de que los hombres no pueden fingir sus orgasmos, esas cifras no dejan de ser sorprendentes.
¿Por qué ellos fingen?
No hay que darle muchas vueltas a la idea. Los hombres fingen sus orgasmos por las mismas razones que lo hacen las mujeres. No se sienten inspirados, mantienen relaciones sexuales obligados por las circunstancias, no desean herir a la compañera cuando ven que se cansan y no llegan…, o, y esto sí que es genuinamente masculino, desean demostrar que son muy machos y que llegan a un orgasmo fabuloso en el tercer coito.
¿Cómo se explica que un hombre pueda fingir sus orgasmos?
En la mayor parte de las ocasiones, durante las relaciones sexuales las mujeres no ven nunca el semen eyaculado por los hombres. Por eso, a ellos no les resulta difícil engañar a sus parejas. Empujan dos o tres veces con más fuerza, gruñen un poquito, y ya está.
Esto también es posible porque es muy raro que la mujer sienta en el interior de su vagina el impacto del líquido eyaculado. Ni su permanencia, salvo que se deslice. Porque el semen sale a temperatura corporal y pasa completamente desapercibido para los receptores sensitivos de la vagina.
Algunas personas piensan que el semen termina saliendo por la vagina después del coito. Pero no estaría de más que hicieran memoria: sabes que eso no sucede siempre, no siempre sale en la misma cantidad; y, con no poca frecuencia, resulta indistinguible de vuestras propias secreciones orgásmicas.
Naturalmente, la cosa ya queda completamente bajo su control si utilizan preservativos. Tras el coito, incluso los hombres que eyaculan abundantemente, dejan muy poco que ver en el fondo del condón.
De modo que no resulta fácil apreciar si hay allí semen o no, aún si te lo mostrara delante de tus narices. Y, realmente, ¿a ti te interesa mucho ver lo que hay en el preservativo cuando tu chico se lo quita? Pues eso. Tras fingir el orgasmo, ellos hacen un hábil y rápido juego de manos y consiguen hacer desaparecer de tu vista el cuerpo del delito.
Con todo, esas no son las formas más comunes de que los hombres finjan sus orgasmos. Quizás no sepas que aunque el orgasmo y la eyaculación son dos fenómenos que aparecen juntos, pero responden a reflejos nerviosos diferentes. Eso significa que también pueden disociarse. De hecho, hay medicamentos que consiguen que los hombres sientan orgasmos secos, sin eyaculación.
Y también es cierto lo contrario: la eyaculación puede no ir acompañada de ningún fenómeno placentero. Por eso, es posible que un hombre tenga eyaculaciones con mucho, poco o ningún orgasmo.
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