Dos terceras partes de las mujeres dicen practicarle sexo oral a sus parejas, una proporción similar a la de los hombres que afirman hacérselo a sus mujeres. El sexo oral es una actividad que, si bien se ha conocido desde siempre, parece tener un lugar muy extenso en la variada gama de actividades sexuales que puede tener una pareja.Para algunos hombres y mujeres, practicarle sexo oral a la pareja es algo espontáneo. Otros, sienten reparos que vencen sin dificultad. Finalmente, hay otro grupo de hombres y mujeres que no pueden pensar ni siquiera en la idea de hacerlo.
Como todo lo que tiene que ver con los gustos sexuales –siempre que no suponga una violación de los derechos del otro– cada uno de los tres tipos de personas mencionados merece ser respetada por su pareja.
Requisitos básicos
Como requisito básico la higiene genital diaria es elemental. Es apropiado que, además, la actividad sexual sea precedida de un lavado rápido de la zona.
También se pueden utilizar los preservativos como variación del sexo oral. Pero, probablemente, tu chico prefiera no utilizarlo. Es cierto que los preservativos restan sensibilidad.
Primeros pasos
Conviene no ser muy directos. Se puede comenzar acariciando, besando o lamiendo las zonas adyacentes al pene, como las ingles, después de haber realizado un largo recorrido desde sus labios, pasando por el tórax (incluyendo los olvidados pezones masculinos) y el vientre.
También están los testículos; a algunos hombres les gusta que se los acaricien y beses; a otros, esos estímulos les son indiferentes. Y no olvides el periné, la zona situada entre los testículos y el ano; estará hinchada por la erección.
A tener en cuenta
Para practicar un buen sexo oral no es necesario realizar esas penetraciones profundas que muestran las películas pornográficas, en las que el pene parece alcanzar las gargantas de las actrices. No añade placer al acto y puede resultar desagradable.
No es preciso que el hombre agarre la cabeza de la chica y la mueva simulando los movimientos del coito. Puede ser muy desalentador para la mujer, que se verá en trance de atragantarse inesperadamente. Hombres: si han decidido dejar que se los hagan, su papel es pasivo, en la felación el control lo tienen ellas.
Se pueden utilizar los labios o la lengua para estimular el pene, sobre todo, el glande. Se trata de acariciar, no de ir en búsqueda del orgasmo; ese será el plato final. La lengua puede utilizarse como cuando se saborea un helado, los labios, como un círculo por donde se hace entrar y salir el glande.
Si el hombre no está circuncidado, puedes actuar sobre el prepucio y, también, retraerlo y trabajar sobre la piel del glande directamente, como harías con un circuncidado.
Estímulos máximos
Si lo deseas, puedes simular un coito haciendo entrar y salir el pene de tu boca. La lengua actúa como elemento estimulador. Y si deseas que el estímulo sea mayor, puedes añadir al canal formado por tus labios y lengua, una mano junto a la boca. Así, produces estímulos que mezclan la masturbación con el sexo oral. Puedes alternar esos estímulos, con la boca sola, con la mano, la lengua, la boca otra vez, la boca y la mano juntas, etc.
Puedes añadir a eso la estimulación de sus testículos y/o ano. Negócialo con él antes de empezar. No a todos les gustan los estímulos en los testículos. Y algunos hombres se muestran tímidos a la hora de aceptar que les estimulen el ano, bien sea por temores homofóbicos o por cuestiones higiénicas. Si quieres penetrarle el ano, coloca en tu dedo un preservativo lubricado; el dedo se introducirá mejor y resultará una actividad más higiénica.
¿Cuándo y cómo llegar al final?
La expresión de su cara será tu mejor indicador de cuando ir terminando. Pero, recuerda que si deseas llegar ya al final, será más fácil que él obtenga su orgasmo utilizando el canal formado por los labios y la mano a la vez, que la boca sola. Pese a todo, es posible que el hombre con el que estás sea incapaz de sentirse adecuadamente estimulado de ese modo; no tengas reparos en terminar la sesión con la mano exclusivamente.
Debes acordar antes qué hacer con el semen cuando él llegue al orgasmo. Si no te importa que eyacule en tu boca, ni tragarlo, estupendo; no hay que hacer nada especial. Pero, si no te importa hacer lo primero y lo segundo no te convence, no salgas corriendo al baño para deshacerte del semen de tu boca, es desalentador para él.
Ten a mano una toallita o un pañuelo y escupe el semen sobre ellos. Recuerda que el hombre obtiene placer por todo lo que le has hecho, pero que te tragues su semen no le añade goce. Y si tampoco te hace gracia recibir el semen en tu boca, acuerda una señal con él y cuando la veas, separa tu boca y continúa estimulándolo con la mano. Así, cuando él eyacule, su semen irá a donde hayan acordado: a la cama, al suelo, a una toallita o a cualquier parte de tu cuerpo.
¡Ah! No olvidemos que las eyaculaciones faciales, que tanto han puesto de moda las películas pornográficas, no es algo que precisamente fascine a todas las mujeres.
Terra Networks
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